lunes, 6 de agosto de 2012


ARQ. EUGENIO PÉREZ MONTÁS

Arquitecto, historiador, restaurador y urbanista, experto en desarrollo comunitario. Dirigió la recuperación arquitectónica de la Ciudad Colonial de Santo Domingo.






Nació en Santo Domingo el 19 de marzo. Desde niño fue amigo de Domingo Liz. En 1956 se graduó de ingeniero-arquitecto en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y continuó sus estudios de postgrado en Madrid. Regresó al país y trabajó en el Instituto de la Vivienda por un año. Después fue a estudiar a la Escuela de Arquitectura de La Universidad de Oregón y a la Universidad de Texas. En 1959 regresó al país y fue profesor de la UASD, y Director de Planeamiento Urbano de la Liga Municipal Dominicana. En 1961 fue coordinador de Estudios y director del Departamento de Planificación de la Junta Nacional de Planificación. En ese mismo año fue miembro fundador del Colegio Dominicano de Arquitectos, Ingenieros y Agrimensores, de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU).

En 1963, concluyó el diplomado Comprensive Planning en el Instituto de estudios Sociales de Holanda. Al año siguiente realizó el inventario de las casa coloniales de Santo Domingo. Dentro de su trabajo de restauración se encuentran el Museo de las casas Reales y el Convento de Regina Angelorum, la catedral de Santo Domingo y el Alcázar de Colón. Participó en el proyecto del Parque Zoológico Nacional y Los Tres Ojos.
En 1966 participó en la fundación del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS) y del Consejo Internacional de Museos. Al año siguiente fue el Coordinador del proyecto ESSO- Santo Domingo colonial. En 1974 perteneció al Plan del Gran Caribe de Monumentos y Sitios (CARIMOS) y fue el primer rector del Centro de Altos Estudios Humanísticos y del Idioma Español.

Entre los reconocimientos obtenidos se encuentran Defensor del Patrimonio Cultural, Patrimonio Viviente de la Arquitectura por la Sociedad de Arquitectos de la República Dominicana. En 1998 obtuvo el Doctorado Honoris Causa de la Facultad de Arquitectura y Artes de la UNPHU. Además, fue miembro de Número de la Academia Dominicana de la Historia, miembro de Honor del ICOMOS Dominicano, ganador en la primera entrega de los Premios Fundación Corripio en la categoría de Arquitectura 2007. Al año siguiente, fue reconocido por la UASD por su trayectoria a la historia del arte en el país. Por sus aportes como profesor fundador, asesor y colaborador de la UNPHU, la Fundación Erwin Walter Palm, Inc., le dedicó la entrega número 12 de Doce trayectorias y un camino, homenaje a los arquitectos de la segunda generación. También, los Consejos Académicos y de Dirección de la universidad y el Centro de Altos Estudios Humanísticos y del Idioma Español, adscrito a la UNPHU, crearon una cátedra magistral con su nombre.

A nivel internacional obtuvo el reconocimiento Oficial de la Orden de las Letras y las Artes y la Orden de la Palmas Académicas de Francia. Ha sido profesor de Historia de la Arquitectura, conferencista en foros, congresos y convenciones, articulista en periódicos y revistas nacionales e internacionales. Autor de gran cantidad de libros sobre arquitectura, escribió Ensayo Clásico a partir del discurso que presentó para ingresar como miembro de número de la Academia Dominicana de la Historia, Sillón F, y que fuera contestado por el Rvdo. Padre José Luis Sáez, S. J., y analizado con precisión académica, erudita, histórica y metodológica.

En 1999, obtuvo el premio Nacional de Literatura Juan Pablo Duarte con el texto La Ciudad del Ozama. Además, fue premio Nacional de la Crítica de Arte y en el 2000 le fueron otorgados el gran premio Bienal 2000 y el premio bienal de Teoría, Historia y Crítica de Arquitectura y/o Urbanismo.

                                                                                            Kristopher Concepcion 

ARQ. PLÁCIDO PIÑA

Plácido Piña nació en 1945 en La Vega, un pequeño pueblo capital de la provincia del mismo nombre, al norte de Santo Domingo, preciado por su aporte a la cultura y al deporte dominicano; dos de las pasiones que abrazará el futuro arquitecto al transcurrir del tiempo. Es posible afirmar que su obra se referirá, en ocasiones, a la arquitectura “vegana” que conoció desde niño, aunque él se reconozca más urbano por haber viajado a los once años de edad a Santo Domingo para estudiar la secundaria, lejos de la vigilancia que el régimen de Leonidas Trujillo sometiera a la familia Piña en su ciudad natal por haber sido su padre parte de un movimiento opositor al tirano. En la capital cultiva un amor por la ciudad como expresión de vida caminando por las calles de Gazcue, un barrio de principios de siglo XX, con casas solariegas, grandes jardines y un arbolado urbano excepcional, y por las calles de la Ciudad Colonial, con sus fachadas urbanas corridas y sus monumentos.


Entra a la carrera de arquitectura de la entonces Universidad de Santo Domingo no por vocación sino por solidaridad con sus amigos que entraban a la Escuela de Arquitectura y se graduó en 1970, luego de un año de trabajar con algunos de los principales arquitectos del país. Es galardonado con el Premio del Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (CODIA) otorgado al mejor estudiante de arquitectura de su generación.


En su formación profesional ha identificado dos grupos de profesores que le dejaron esa pasión por la arquitectura, la historia, las artes y la técnica: un primer grupo, el “Eje Italia”, compuesto por Rafael Calventi, Víctor Bisonó, Manuel Salvador Doi Gautier, de formación italiana, que le trasmiten la noción de la historia y el humanismo como instrumentos de diseño; el segundo, de formación norteamericana, especialmente Fred Goico, de la Universidad de Pennsylvania -la escuela de Louis Kahn-, con quien trabaja entre 1970 y 1971, Él le enseñó el oficio de la arquitectura y la relación del conocimiento técnico con el diseño del espacio arquitectónico, como un sistema integral que hace posible que el edificio funcione. Además, la formación “kahniana” de Goico le proporcionó otra sensibilidad diferente a la clásica europea, una estética trabajada desde el espacio y sus relaciones operativas y técnicas, y la poesía -el espacio y la luz de Kahn- que se desprende de esto.


Esas dos visiones la sintetiza en el periodo de trabajo en la oficina de Rafael Calventi (1972-1977), quien a pesar de ser el miembro más prominente del “Eje Italia”, había colaborado en las oficinas de Ieoh Ming Pei en los Estados Unidos y por lo tanto compendia las dos aproximaciones. Con Calventi participó en los más importantes concursos de diseño de la época, en un medio poco dado a los concursos, y ganando el de la sede principal del Banco Central de la República Dominicana, donde colaboró en el diseño del auditorio, uno de los edificios paradigmáticos de la arquitectura de la segunda generación arquitectos modernos dominicanos.


Hacia 1977 fundó su propia firma: P. Piña y Asociados. Ese mismo año ganó el concurso de diseño para el edificio sede del Banco Hipotecario Dominicano (BHD), junto con Harry Carbonell, el que finalmente no se construye porque el banco cambió el sitio original por uno más urbano. No obstante, Piña rediseña el proyecto, el cual responde certeramente al emplazamiento y en el que logra manejar, hacia el interior, la fría escala corporativa con unas vigas que cruzan el gran espacio del lobby, reduciéndolo a dimensiones más humanas.


Una de las cualidades de Plácido Piña es ser capaz de integrar un pensamiento lúcido y contemporáneo a sus propuestas de diseño. Siempre informado de las vanguardias, su arquitectura ha sido influenciada por estas, sobre todo en el pabellón deportivo del Santo Domingo Country Club (1980), con Harry Carbonell, que enfrenta por primera vez la arquitectura dominicana con la postmodernidad. A pesar de que ha declarado no ser postmodernista “es mejor hablar de actitudes que de estilo”(1) , es quizás el mejor representante de lo postmoderno en su país. Sin embargo, su búsqueda expresada en una serie de obras de excelente factura y apoyada en un pensamiento conceptual muy sólido, ha transitado no sólo por la posmodernidad, sino también por el neoracionalismo en el Edificio BHD y el regionalismo crítico casa de campo La Cuaba,(2)  diseñada con Andrés Yuyo Sánchez y César Curiel, dos miembros de su estudio. Justamente, otra cualidad de este arquitecto es que ha hecho escuela desde el taller de diseño y, en muchas ocasiones, su estudio se ha convertido en un espacio de formación de jóvenes profesionales, en momentos en que las academias de arquitectura dominicanas estaban en retirada conceptual.


Su trabajo ha buscado un ideal caribeño, que se expresa desde una visión de puertas abiertas al conocimiento; es la búsqueda de una arquitectura propia, aunque gusta decir que “la arquitectura dominicana es la que se hace en la República Dominicana”. El conocimiento de la realidad del Caribe Español,(3)  le ha permitido convertirse en el eje de un grupo de arquitectos del Caribe (Fernando Salinas y José Antonio Choy de Cuba, Luis Flores de Puerto Rico, Gustavo Torres en Martinica, entre otros) que han consolidado una arquitectura regional caribeña que supera cualquier posible dependencia a las tendencias primer mundistas.


Las últimas obras de Piña recorren otros caminos y se entroncan con una visión más racional de una arquitectura corporativa que siempre trata de humanizar y un trópico caribeño que pretende interpretar desde la contemporaneidad. Haciendo uso de su erudición, las referencias van desde una versión caribeña de la arquitectura moderna en la Tienda Domus, un prisma puro horadado, hasta el racionalismo de Giuseppe Terragni en la Casa del Fascio en Como, Italia, presente en el Centro Tecnológico del Banco de Reservas. Sus trabajos de acompañamiento a las exploraciones caribeñas de las casas de campo, desarrollados con Sánchez y Curiel, son una muestra de exquisitez arquitectónica que reconocen nuestra cultura, nuestro clima y sus espacios, al mismo tiempo que incorporan unas secuencias espaciales totalmente contemporáneas a la concepción de la arquitectura antillana. Su aproximación a lo urbano se lee en sus emplazamientos, que reconocen el sitio y aportan un valor agregado a la ciudad, como la plaza-jardín de la Tienda Domus, la reafirmación de la esquina en el BHD o la fachada urbana que compone en el Centro Tecnológico Banreservas.

                                                                                            Kristopher Concepcion 



3RA ÉPOCA: ÉPOCA ACTUAL (1980-2000)

La idea de una arquitectura dominicana se convirtió en tema preocupante a principios del decenio de 1980 con la incursión de un grupo de jóvenes arquitectos motivados por el deseo de definir una imagen propia. La creación de una arquitectura que respondiera a las condiciones culturales y ambientales del país fue el objetivo de este grupo que trataba de abrirse camino a pasos agigantados en el escenario local.
La aspiración de conformar una arquitectura mejor adaptada a la realidad dominicana que tanto preocupó a principios del decenio de 1980, coincidió con similares condiciones en varios países de la región. Allí también el impulso por hacer una arquitectura comprometida culturalmente con sus respectivos países – desde el punto de vista histórico, social, cultural y económico – estaba en ebullición y se convirtió en un tema común de la región a través de los intercambios entre los profesionales que hacían arquitectura en el Caribe. Las perspectivas de colocar la preocupación por la arquitectura representativa de la geografía antillana, abrían unas posibilidades hasta entonces desconocidas por los arquitectos de la región y les permitió reconocerse a través de códigos similares que solidificaban su búsqueda. La fuerza de este proceso y la justificación del mismo coincidieron con el escenario internacional posmoderno que se encontraba en la cúspide.
Parte de los anhelos de la nueva generación de arquitectos caribeños tiene su base en los parámetros impuestos por una arquitectura internacional que inducía a la exploración interna y a la liberación de los prejuicios en contra de los valores que la historia contenía. En consecuencia, muchos arquitectos se sintieron comprometidos con la construcción de un discurso que reflejara el orgullo por su pasado y la revalorización de las soluciones arquitectónicas anteriores. La revisión de la arquitectura de 1980 a 1990 en la República Dominicana3 permite afirmar que su propuesta estuvo encaminada hacia el logro de una imagen estético-formal apoyada en los patrones históricos, en las soluciones populares y en la introducción de los elementos vernáculos, que se manifestaría con más fuerza en la década siguiente, cuando las condiciones geopolíticas reorganizaron la visión del mundo.

La aplicación de ciertos esquemas de la arquitectura, previos al Movimiento Moderno, fue considerada casi como estandarte en los proyectos de arquitectura. El clima, los filtros, los materiales tradicionales, la espacialidad de los esquemas populares, entre otros, fueron temas cada vez más preponderantes en los planteamientos del diseño académico. Este fenómeno, gradual y cada vez con mayor incidencia, tuvo su apogeo a finales de la década de 1980, y coincidió con la realización de los primeros eventos regionales y continentales, donde los arquitectos del Caribe tuvieron la oportunidad de encontrarse y mostrar sus preocupaciones por crear un espacio común para ellos. En efecto, los primeros Encuentros de Arquitectura y Urbanismo del Caribe, junto con la creación de las bienales nacionales y las invitaciones a bienales regionales, abrieron las oportunidades para intercambiar criterios y reconocer las mismas preocupaciones.

El despertar de la arquitectura como elemento de identidad de la cultura dominicana tuvo su momento culminante con la demolición del Hotel Jaragua en 1985, a pesar de las acciones precedentes que contribuyeron a su conformación. Las manifestaciones para su preservación acapararon la atención del momento y abrieron el debate acerca del valor de la arquitectura – la arquitectura reciente – como bien cultural. El enfrentamiento entre el interés político, económico y el valor cultural fue el tema protagonista, y los arquitectos se colocaban por vez primera ante la necesidad de defender sus criterios sobre la importancia del inmueble como eslabón de la cultura dominicana y su condición de referente, frente a un amplio sector que no entendía estas afirmaciones y lo visualizaba como un simple resultado de las leyes del mercado.
A mediados de la década de 1980, algunas obras reflejaban una imagen seudo-nacional o regional, apoyada en la combinación de elementos decorativos, el manejo del espacio y composiciones formales del pasado. La falta de investigaciones más profundas y continuas terminó por agotar los recursos creativos y la arquitectura cayó en una repetición que desvirtuó los procesos originales y la encaminó a un callejón de difícil salida.

El tema de la novedad recibió una influencia directa y un empuje con la idea de modernidad que fue impulsada desde el Estado, durante los últimos gobiernos de la década de 1990. La obsolescencia de los dogmas y la recomposición de la geopolítica mundial motivaron al abandono de las teorías y preocupaciones que manifestaba la cultura hasta finales de los ochenta. La duda, como fundamento del relativismo contemporáneo, permitió que los arquitectos se despojaran de ciertos valores y compromisos adquiridos con la sociedad – la idea de una arquitectura social, por ejemplo –, y les condujo al reordenamiento y selección de las ideas que se ajustaran a sus propias aspiraciones y a su personalidad.



FARO A COLON



Museo de las Américas y Tumba Mausoleo del Almirante Cristóbal Colón, comúnmente llamado Faro a Colón, ubicada en la parte oriental de la ciudad de Santo Domingo, al otro lado del Río Ozama. 18.4786° N 69.8682° O

HISTORIA
El historiador dominicano Antonio Delmonte y Tejada, en su libro "Historia de Santo Domingo" (La Habana, 1852) había expresado la idea de erigir un monumento en honor al Almirante, en Santo Domingo. Ya en 1914 el norteamericano William Ellis Pulliam promovió en la prensa de su país la construcción de un faro monumental en la primera ciudad del Nuevo Mundo. La idea se torna en un carácter más universal en 1923 durante la celebración en Chile de la Quinta Conferencia Internacional Americana, cuando se decreta que ese monumento debía construirse en cooperación de todos los gobiernos y pueblos de América.

Se realizó un concurso para elegir quién sería el arquitecto que diseñaría esta obra; el arquitecto J. L. Gleave ganó el concurso de entre 455 participantes de 48 países. Durante el gobierno del Joaquín Balaguer se da comienzo a la obra, en 1986, bajo la supervisión de el arquitecto dominicano Teófilo Carbonell, y culminando la construcción del monumento en 1992, a tiempo para la celebración de los "500 años del Descubrimiento y Evangelización de América".

Este es el único en su especie, con 251 faroles que adornan el cielo, y una luminaria que da la vuelta al mundo.



INSTITUTO POSTAL DOMINICANO
(INPOSDOM)

Sede de El Instituto Postal Dominicano o mejor conocido como INPOSDOM, su diseño original fue realizado por el Arq. Pedro Haché y el Arq. Lil Guerrero, en el año 1987.




EDIFICIO BHD


En 1980 se construyó uno de los edificios más importantes de la década: la sede del Banco Hipotecario Dominicano, hoy BHD, de Plácido Piña con Harry Carbonell.
En esta obra se advirtieron ciertas libertades formales de la arquitectura moderna, con una novedosa disposición hacia el espacio urbano que permitía al edificio actuar como una pieza coherente e integradora con la ciudad. La secuencia espacial producida desde la calle hasta el interior, motivó a los arquitectos locales hacia la valoración del emplazamiento en el desarrollo de sus proyectos arquitectónicos y a convertirlo en un tema importante en el diseño. La idea de calle, acera, jardín, terraza, plaza, porche, portal de entrada e interior, fue paradigmático para la arquitectura de principios de la década de 1980, efecto que tenía su referencia en la nueva sede del Banco Central, de Rafael Calventi, en 1974.

Los arquitectos desarrollaron, además, los conceptos de apertura-cierre, visuales-no visuales, límites físicos-límites sicológicos, que, junto a la fuerza simbólica del edificio y su evocación a la arquitectura brutalista, establecieron un nuevo espíritu en los proyectos posteriores. El manejo de las cuatro caras exteriores que representan el entendimiento de su emplazamiento, y los detalles ornamentales en el tratamiento de las superficies de hormigón visto, establecieron nuevas posibilidades a la forma de hacer arquitectura en el país.19 Sin embargo, el edificio se mantuvo dentro de la estética de la arquitectura moderna, a pesar de su importancia como hito de la arquitectura del momento.

Dos columnas clásicas, en cambio, consideradas fuera de escala, innecesarias e incomprendidas, se convirtieron en el detonante de la nueva imagen que anunciaba el rompimiento con la arquitectura moderna en el país. La solución formal de la residencia Pichardo, de Eduardo Lora Bermúdez, en 1981, fue motivo de críticas y revisiones de los arquitectos dominicanos, quienes vieron en esta propuesta un manejo extraño en la forma, la escala, los detalles y su uso de elementos históricos locales y externos, ajenos a la modernidad. Esta pequeña obra, de carácter privado y con una ubicación estratégica en una de las principales avenidas de la ciudad de Santo Domingo,20 se convirtió en elemento de discusión y de promoción de una arquitectura que arrancó con una fuerza inusitada en el país y que forma parte de la contemporaneidad local para distintas obras nacionales.



AEROPUERTO INTERNACIONAL DE PUNTA CANA

Aeropuerto Internacional de Punta Cana es un aeropuerto ubicado en la costa oriental de República Dominicana. El aeropuerto cuenta con un estilo de construcción tradicional. Algunas terminales cuentan con techos en hojas de palmera y, según estadísticas oficiales, es el aeropuerto con más tráfico aéreo de República Dominicana.

Diseñado en varias etapas (1980-2008) por Oscar Imbert Tessón. Obtener el permiso de operación de esta instalación realizada en materiales vernáculos fue todo un logro del Arq. Imbert.


                                                                                            Kristopher Concepcion 


2DA ÉPOCA: ERA DE JOAQUIN BALAGUER


Con el Dr.Joaquin Balaguer comenzó un amplio programa de reformas para todas las ordenes de la nación buscando con este crear la base para la consolidación  de la democracia, este se refleja en un virtual acomodamiento de las clases sociales, las cuales entran su etapa en la definición real, para favorecer estas transformaciones sociales, comenzó un agresivo programa de construcciones de viviendas de inversión pública para todo el país.



Las características arquitectónicas principales de la era de Balaguer son:




CALLES



  • En el período comprendido por el 1961 y 1978 fueron ampliadas las importantes avenidas como la Bolivar, Churchill, Maximo Goméz, Isabel Aguiar, Venezuela y San Vicente de Paúl.
  • Se construyó la Anacaona y el Mirador (Av. de la Salud).
  • En 1966, se amplió la Av. 27 de febrero, que solo existía hasta la Leopoldo Navarro, hasta la Lincoln, primero se prolongó hasta la Isabel Aguiar, en el 1975 se amplió hasta el puente Duarte y luego hasta las Américas.
  • Se construyeron la Av. Mexico, Quinto Centenario, Av. del Puerto en el 1990, Polongación del Malecón.

BARRIOS


 Entre 1961 y 1965 surgieron al oeste de la ciudad, proyectos habitacionales privados como lo son:
  • Los Prados
  • Las Villas
  • Ensanche Paraíso
En este período también:
  • Ensanche Isabelita
  • Marginados del faro
  • Prolongación Alma Rosa
  • Katanga
  • Vietnam
  • Maquiteria
Entre 1982 y 1986, se creó Invivienda, Sabana Perdida.

PLAZAS Y PARQUES

  • Plaza de la Salud, 1996
  • Plaza de la Cultura, 1970
  • Plaza España, 1990
  • Plaza Mirador Sur, Norte y Este (1978-1993)
  • Parque Zoológico Nacional, 1975 (Uno de los más grandes de América Latina).

EDIFICACIONES


  • Museo del Arte Moderno, 1976
  • Museo del Hombre Dominicano, 1976
  • Palacio de los Deportes, 1974
  • Teatro Nacional,Teofilo Carbonell, 1973
  • Banco Central, Rafael Calventi
  • Edificio de Oficinas Gubernamentales Juan Pablo Duarte, 1974
  • Basílica de Higuey (1974-1978)
  • Aeropuerto Internacional de Puerto Plata (1974-1978)
  • Faro a Colón, 1992
  • Dominican Fiesta, 1973
  • Hotel Lina, 1980
  • Sheraton (Melía), 1977
                                                                                            Kristopher Concepcion 

1RA ÉPOCA: ERA DE RAFAEL LEÓNIDAS TRUJILLO

Durante el régimen de Tujillo se comenzaron a cambiar las tipologías arquitectónicas del movimiento moderno.

Según Gustavo Moré, la arquitectura va mas allá del sistema que la produce, por lo cual su valor arquitectónico marca su origen como, en este caso, marca toda la carga política y social que implicaban las obras magnificas de la dictadura.









Las obras mas destacadas de la época son:
  • Hotel Jaragua- considerado como una de las mejores obras modernas del país.
  • Secretaria de Estado de Cultura
  • Suprema Corte de Justicia
  • Feria de la Paz y Confraternidad del Mundo Libre
  • Loteria Nacional y El Congreso
  • Pabellón de España (actualmente Colegio Loyola) creado por el Arq. Javier Barroso.
  • Pabellón de Salud Pública (donado a la UNPHU)
  • Antiguo Banco Central (Biblioteca) 1956, Arq. José Antonio Caro Alvarez
  • Bellas Artes, 1956, Bienvenido Martínez Brea
  • Secretaria de Estado de Educación. Diseñado por el Arq. José Antonio Caro Alvarez en el año 1956, en la Av. Maximo Gomez, conjuntamente con el Banco Central y el Palacio de Correos, formando asi la tipología de edificios creados por el mismo arquitecto.
  • Partido del Partido Dominicano, San Cristobal, por el Ing. Henry Gazon Bona (1947).
  • Palacio de la Policía
  • El Teatro de Agua y Luz, de Guillermo González en 1955.
En el 1955 se celebraron los 25 años de la Era de Trujillo y se construyo la Feria de la Paz y Confraternidad del Mundo Libre. De paso se reinventó el viejo palacio de la Familia Colón y se rebautizó como el Alcazar de Colón.

A partir de entonces se convirtió en el punto de Agenda del Estado. Se creó la Oficina de Patrimonio Cultural (OPC) en 1967 le quito el ayuntamiento las viejas atribuciones, y la ciudad de repente estuvo en un enorme proceso de remodelación.




                                                                                            Kristopher Concepcion 




PATRIMONIO MODERNO DOMINICANO

LA ARQUITECTURA MODERNA EN REPÚBLICA DOMINICANA

Al Arq. Guillermo González se le ocupó la significación histórica de integrarnos en la Arquitectura Moderna, artista puro e innovador dentro del límite de lo posible y juicioso y siempre atento a las posibilidades ante señales que afectaban la buena realización de un diseño.

El vocabulario arquitectónico de esta época que rige en la primera época de Guillermo González fue: El Edificio Copello, Hotel Jaragua y los edificios de apartamentos de la Av. Pasteur y George Washington; y en gran medida la totalidad de sus obras. Es notable sin duda la influencia de Le Corbusier.

Guillermo González se incorpora al movimiento racionalista-funcional de las superficies puras, los planos libres, las armonías neoplasticas, y las influencias espaciales en que cada artista elige las medidas y/o medios de expresión mas convenientes a su intervención.

El patrimonio moderno se separa en tres épocas que son:

  • 1ra. época: Era de Trujillo
  • 2da. época: Era de Joaquín Balaguer
  • 3ra época: Época Actual (1980-2000)
                                                                                            Kristopher Concepcion 

GUILLERMO GONZALEZ (Padre de la Arquitectura Moderna Dominicana)

Guillermo González nace en Santo Domingo, República Dominicana, el 3 de noviembre de 1900. Durante la ocupación norteamericana que dura de 1916 a 1924, trabaja en los talleres de dibujo de la oficina de obras públicas de los invasores, aprendiendo los rudimentos del arte de la arquitectura.
González logra ir a estudiar a Yale donde se gradúa con las más altas calificaciones en 1930. No siendo ciudadano norteamericano pierde la beca de estudio que se otorgaba al estudiante más sobresaliente, pero el compañero norteamericano que fue finalmente agraciado con la beca, tuvo el gesto de invitarle al viaje a Europa.
De este viaje queda una gran cantidad de apuntes y dibujos que revelan la gran calidad de dibujante de González.
En este viaje, González formado bajo las normas de la Beaux Arts, entra en contacto con el moderno que se desarrolla en Europa.
Regresa al país en 1936 y desarrolla una enorme labor de diseño que deja alguna de las obras paradigmáticas del moderno en Santo Domingo.
La claridad de Planteamiento, la simplicidad y Pureza de Formas y el Confort Eran los conceptos que definían a este maestro de la Arquitectura moderna Dominicana. A Guillermo González se de ocupo la significación histórica de integrarnos a la arquitectura moderna, artista puro e innovador dentro del limite de lo posible , juicioso, y siempre atento a las posibilidades artesanales que afectaban la buena realización de un diseño. Guillermo González cuando culminan sus estudios en el departamento de arquitectura de la escuela de Bellas Artes de la universidad de Yale en 1930. al terminar sus estudios Guillermo González trabaja un tiempo en los estados unidos, incluso en el taller de Edgard Stone, y luego viaja a Europa donde establece contacto con la obra de los mas altos representantes del estilo internacional en España, Francia, Alemania, Holanda y Suecia. El vocabulario arquitectónico de esta época fue el mismo que rigió en la primera época de Guillermo González : Edificio Copello, Hotel Jaragua y los edificios de apartamentos de la avenida Pasteur y George Washington; y en gran medida la totalidad de su obra. Es notable sin duda la influencia de Le Corbusier. Para 1930, la casa Saboya en Poissy-sur-Seine estaba ampliamente difundida, como lo estaba el pabellón de Mies de la feria de Barcelona de 1929, y que Guillermo González tuvo ocasión de estudiar y admirar. La influencia de este último y de su calidad espacial fue aplicado en su propia casa en el último piso de los apartamentos de la George Washintong.

Época de gran movilidad esta década del 1925 al 1935, en la que Guillermo González se formo como arquitecto. Guillermo González se incorpora al movimiento racionalista-funcional de las superficies puras, los planos libres, las armonías neoplásticas y las influencias espaciales , en que cada artista elige los medios expresivos mas convenientes a su intención. En sus cuarenta años de ejercicio profesional intenso pueden avalar a Guillermo González y su quehacer Nacional Dominicano. En toda su producción prevalece el esquema funcionalista a que nos hemos referido. Pero es notorio como enlaza continuamente su arquitectura a una poética innata a su personalidad y cultura. Su virtud de buen gusto transformaba en arquitectura todas las formas que surgían de su hábil diestra.


Para el es validad la formula arquitecto edificio-poética. Virtuoso del dibujo, fabricaba sus planos como el impresor de libros mas didacticos. Estos cuarenta años de realizaciones se inician con dos obras magnas para la arquitectura en el país: el parque infantil Eugenio Ma. De Hostos y el edificio Copello. El parque Eugenio Ma. De hostos., Santo Domingo, se fundamente en un esquema compositivo axial, fue programado para completar una perspectiva tridimensional desde la Avenida George Washington. A pesar de que la obra es excelente y urbanísticamente necesaria, ha sido mutilada con un adefesio deportivo construido encima del espejo de agua central de la segunda terraza. El edificio Copello, sigue siendo aun hoy después de tantos años, 1939, uno de los mejores edificios de la Ciudad de Santo domingo, No hay mejor arte que el que envejeciendo mejora. Este solo edificio le valdría por si solo un sitial en la historia de la edificio nacional.

Su tercera obra de alto relieve y crítica internacional favorable fue el edificio del Hotel Jaragua,
 admirado en su época como una innovación en la arquitectura hotelera. A este le sigue su serie: Hamaca, Montaña, Hispaniola, Casino de Guibia , Hipódromo Perla Antillana, la planta de la Cervecería Nacional y el edificio de los Bomberos Civiles. Sin olvidar el edificio de la feria o centro de los Héroes, a la cabeza de los cuales se destaca el Ayuntamiento, la Obra de la cual el se sentía mas satisfecho, y evidentemente un magnifico edificio, interpretación moderna de aquel proyectado para su tesis. El conjunto de interiores de esta obra son de las más excelentes realizaciones de la arquitectura en la republica dominicana hasta el año 1965. La composición exterior de gran pureza, inspirada en aquel gótico veneciano de la plaza de San Marcos, constituye un admirable conjunto. Finalmente, e independientemente de los edificios de apartamientos mencionados, las residencias Cabral Vda. Vicini, Troncoso, Kilbourne, Barletta y Otras Tantas mas.
SUS OBRAS
Las principales obras de Guillermo González tienen una fuerte vocación urbana.


El parque Ramfis, plaza que desarrolla un esquema axial que se escalona hacia el mar, constituyéndose en un escenario urbano impresionante y el edificio Copello, que articula una esquina de la calle el Conde, de la ciudad colonial, imprimiendo por vez primera un aire moderno a escala urbana a la bucólica ciudad de Santo Domingo, constituyen la carta de presentación de González, una presentación donde es evidente la calidad del manejo del oficio.
En 1942 abre sus puertas el Hotel Jaragua, obra maestra de la arquitectura moderna del Caribe. Demolido en 1985, esta obra resumía la idea del moderno de González. Desarrollado con un
dinámico sentido de rotación que hacía centro en el cuerpo central, el Jaragua es un ejemplo de la tridimensionalidad perspectiva que menciona Zevi en su libro El Lenguaje Moderno de la Arquitectura.
La otra obra maestra de González la construye para la Feria de la Paz y Confraternidad del Mundo

Libre, la grotesca iniciativa del Dictador Rafael Leonidas Trujillo, para vender una imagen democrática de su tiranía.


Aunque González diseña el plan urbano de la Feria, con marcadas influencias de la EUR 42 y de la feria mundial de Nueva York, y la mayoría de los edificios de la misma, es el Palacio del Ayuntamiento del Distrito Nacional, la obra cumbre. Contrario al esquema rotacional del Jaragua, el Ayuntamiento se desarrolla en un esquema rigurosamente frontal y de una axialidad neoclasica, pero con una composisción de substracciones espaciales totalmente corbusianas.
En el desarrollo de su carrera Guillermo González demostró una increíble versatilidad estilística dentro de la cual se destaca el manejo tradicional de las viviendas y la modernidad de las edificaciones institucionales. Esta versatilidad queda manifiesta en una serie de tres dibujos donde

González estudia el lenguaje de un pequeño hotel de playa y explora el moderno, el neohispánico y un lenguaje mixto.

Al final de su vida pudo todavía desde la oficina del arquitecto William Reid, plantear algunas ideas novedosas, terminando con el diseño del Bank of America en la ciudad colonial, frente a la Catedral de Santo Domingo, en un intento que podría considerarse posmoderno.
Guillermo González muere el 13 de noviembre de 1970 y es considerado como el padre de la arquitectura moderna en la República Dominicana.

                                                                                            Kristopher Concepcion